Este mes ha estado marcado por el humor, al menos en buena parte
de mis lecturas: sardónico, absurdo, sutil e incluso didáctico. El humor es un
sentido, para mí, vital que nos ayuda a ver el lado ridículo del mundo y diluir
toda esa parte oscura con la risa necesaria para sobrevivir. Una buena dosis de
sentido del humor, otra de sentido común y esos dos apéndices que hay al final
del brazo hacen maravillas si uno se lo propone.
No, no me voy más por las ramas. Aquí os dejo las catas:
CONFESIONES DE UNA HEREDERA CON DEMASIADO TIEMPO LIBRE. Belén Barroso.
Por resumirlo en una palabra: hilarante. De principio a fin.
Y cuando digo principio me refiero, literalmente, a las primeras frases. Desde
ese momento se nos pone un escaparate de todo lo que, a través de los libros,
sabemos de la sociedad burguesa rural de la Inglaterra del siglo XIX y, tras
cada modelo o tópico, la acotación mordaz y la consiguiente sonrisa. El
homenaje a Jane Austen está claro; la parodia de los usos y comportamientos de
la época, aún más.
El estilo epistolar es un acierto, en mi opinión, y en la
visión del panorama a través de los ojos de la protagonista (y su, ejem,
entendimiento) y la que nos concede a nosotros reside la mayor parte del
encanto de la novela. Ahí y en los preciosos dibujos que aderezan las páginas. Acompañar
a esta heredera por su búsqueda del matrimonio (que no del amor) y conocer a la
panoplia de personajes curiosos que la rodean ha sido un bocado picante,
deliciosamente picante.
Para maridar con:
quienes quieran sonreír, reír y disfrutar de la burla amable.
COSAS RARAS QUE SE OYEN EN LAS LIBRERÍAS. Jen Campbell.
Partiendo del hecho de que no es narrativa sino un conjunto
de anécdotas recogidas con la intención de divertir al lector, lo único que
cabe decir en un libro como este es si ha cumplido su función: sí, y con
creces. Toda esta sucesión de mínimas escenas y divertidos diálogos es, además,
un recordatorio de cuán absurdos podemos llegar a ser. No lo olvidemos la
próxima vez que entremos a una librería (o quizá podamos aparecer en la próxima
recopilación).
Para maridar con:
cualquier lector con sentido del humor (y de la autocrítica), empezando por los
libreros.
DIARIO DE UN SEDUCTOR. Sören Kierkegaard.
Don Juan filosofa. Quizá por eso resulta aún más retorcido
que el Don Juan original, cuyo afán por seducir se sustentaba en argumentos más
sencillos desde su punto de vista. El seductor de Kierkegaard es
deliberadamente perverso: «Cuanto
más se tense el arco del amor, tanto más profunda será la herida». Amor, una cierta idea
del amor. Y de la vida. Y del dolor. La angustia vital impregnando el proceso
de conquista. Encerrada en el marco de la seducción, toda una corriente de
pensamiento.
La lectura no ha sido fluida; no debía serlo. Había que
detenerse para leer entre las páginas, para aislarse a ratos de la historia,
que a ratos ni siquiera me importaba, y contextualizar. Y aferrarse al sentido
de la ironía, que subyace en el discurso. «Me
dicen que estoy enamorado de mí mismo».
Quizá, a veces, todos lo estamos un poco.
Para maridar con:
lectores curiosos y sin pereza.
ESTILO RICO, ESTILO POBRE. Luis Magrinyà.
Para empezar, no es un manual de estilo sino, más bien, una
pared llena de trofeos de caza que sirve para mostrar lo que, de un modo otro,
caracteriza al proceso cinegético. Y es que los hay que lucen unos cuernos de
lo más enrevesados, algunos enseñan los dientes con fiereza a pesar de su
estatismo, otros te hacen inclinar la cabeza al mirarlos mientras te haces
preguntas… De algún modo, escribir se parece un poco a ir de cacería: uno tiene
que esforzarse en atrapar las buenas piezas.
Nada hay como el ejemplo para enseñar y este libro está
lleno de ellos. Ejemplos que, en algunos casos, dan la vuelta al bolsillo de la
costumbre (a menudo, la mala costumbre) para darte una colleja en el porqué, despejan
prejuicios y deshacen nudos. Leedlo, de verdad, no temáis aburriros. Como
mucho, os sonrojaréis al encontrar señalados vuestros fallos, pero lo haréis
con una sonrisa.
Para maridar con:
todos sin limitación, porque escribir (y leer) correctamente es necesario, más
allá de la literatura.
EL BUEN VINO DEL SEÑOR WESTON. T.F. Powys.
El tiempo detenido al paso de la camioneta del señor Weston,
comerciante de vinos. Dónde: en un pueblecito inglés. Cuándo: una noche otoñal
de 1923. El porqué… ah, para saber por qué, hay que leerlo.
Bajo una cobertura de costumbrismo de expresividad
naturalista, hay un trasfondo épico que se va dejando adivinar poco a poco, sin
grandilocuencias, evitando el chirriar de lo fácil. Por medio de una colección
de personajes exuberantes, tremendamente lúbricos y, sobre todo, vivos, este
pequeño núcleo de esperanzas y decadencias se convierte en una representación a
escala de un mundo en lucha consigo mismo. El bien y el mal, la vida y la
muerte, las fuerzas de la naturaleza. Una comedia de lo humano y lo divino. Una
fantasía tan original como hermosa.
Para maridar con:
amantes de la fantasía cotidiana, de la magia de lo real, de un cinismo algo
lírico y, sí, también, del sutil humorismo de la ironía.
EL LIBRO DE MONELLE. Marcel Schwob.
Parábola, lamento, prosa poética al fin y al cabo. Bajo la
forma levemente herética de libro religioso que equipara la vida y enseñanzas
de una joven prostituta con las de un personaje mesiánico, se encierra toda una
forma de pensamiento envuelto en tristeza y lirismo.
Una vez más, la intensidad de lo breve. Hay un sentimiento
profundo, real, que hace respirar las palabras y las envuelve con ese aire de
fragilidad que es tan propio de la belleza, como su carácter efímero. Entre
estas página, en cambio, está para siempre atrapada.
Para maridar con:
lectores sin prejuicios, cazadores de lo bello y lo triste.
FUEGOS. Marguerite Yourcenar.
Hay una colección de relatos en él, pero no es un libro de
relatos: es la expresión poética de un sentimiento de ruptura. Con la forma de
narraciones inspiradas en los mitos griegos, se explora el alma del amor y el
desamor y, entre medias, pequeñas sentencias, reflexiones o confesiones de la
propia autora, que en este libro mostró su corazón más que en ningún otro.
Una de las ventajas de las relecturas es poder entresacar
más matices, buscar lo que te proporcionó placer para deleitarte sin la premura
de querer avanzar. Aun en una primera lectura es lo que recomiendo: leer con
detenimiento, beber y, simplemente, disfrutar del placer de esta prosa.
Para maridar con: quienes
no se asusten ante lo lírico ni el desamor.
Dejo fuera de estas notas “Niños
en el tiempo”, de Ricardo Menéndez Salmón, que comentaré por separado (como
parte del reto Serendipia Recomienda).
Como veis, ha sido otro mes lector muy satisfactorio.
Muy completito y aprovechado,me gusta tu mes porque reír es importante y mantener sentido del humor, fundamental.
ResponderEliminarBesos
Excelentes recomendaciones, como siempre
ResponderEliminarBesos
Pues me apetecen todos y me apetece reír. A ver, que no es que no me ría habitualmente, que se lo digan si no a mis arruguitas ;( pero es que con los libros me cuesta tanto !
ResponderEliminarBesos.
¡Que bien lo hemos pasado con el señor Weston! ¡Y con la señorita amiga de Edwina, of course! También he leído el de las librerías y me he reído un rato, pero con carcajadas y todo, eh? Buenísimo, qué loca está la gente...
ResponderEliminar¿Me recomiendas el del señor Magrinyà? ¡Gracias!
El humor en la literatura es un arte muy complejo y poco valorado. Quizás porque a mí me cueste saborear un libro de estas características de arriba a abajo. Pero sonrío sólo de pensar en la buena cata que has tenido y que no se te ha desprendido la sonrisa de tu cara ;)
ResponderEliminarUn abrazo con sonrisa
Enhorabuena, veo que lo has pasado bien. Te haré caso y buscaré los de las risas y sonrisas; tal y como está el patio creo que los voy a necesitar. Abrazos.
ResponderEliminarDe esta estupenda selección conozco el de Belén Barroso (cómo no!) y el de Luis Magrinyá, y me apunto el de Powys, que tiene una pinta estupenda.
ResponderEliminarY me encanta eso de que el humor nos ayuda a ver el lado ridículo del mundo; y es verdad, porque si no, no habría manera...
Saludos!
Magnífico mes! Me gustasn estas catas en las que se nota que las paladeado con gusto. Un beso!
ResponderEliminarNo he leído ninguno, pero el de las anécdotas literarias tiene muy buena pinta. Biquiños!
ResponderEliminarMe seduce de entrada "El buen vino del señor Weston". Me encantan tus catas. Son muy acertadas y sugerentes.
ResponderEliminarY tanto! ;)
ResponderEliminarHay un par de ellos a los que les tengo echado el ojo.
Besos
Marilú: Reír, hacer reír, llevar la sonrisa pegada a la piel. No hay nada como eso. Reconforta más que nada :-))
ResponderEliminarEva: Gracias, aunque he estado bastante liada y no he podido pasar.
Carax: Han sido lecturas muy satisfactorias, sin duda.
Manuela: Soy fan de la risa, qué le voy a hacer.
Mónica: Lo pasamos genial, fue un mes de auténticas carcajadas. El libro de Magrinyà es absolutamente recomendable, no lo dudes.
Ana Blasfuemia: Lo sé, lo sé, A ti te cuestan (como la fantasía), a mí me fascinan (ídem). Disfrutemos con lo que nos venga.
Marisa: Fenomenal, sin duda. Prueba, a ver si te anima alguno.
Ángeles: Es una gozada. Ya me contarás si lo catas.
Questasleyendo: Con mucho gusto, no lo dudes.
Cris: Con el de las librerías te vas a reír. Mucho XD
Jane: Creo que el señor Weston es una lectura para ti, sí. Espero que te guste si lo lees.
Ginger: Ya me contarás ;)
Besos y gracias por vuestra visita.