Leer es un vicio solitario que se puede compartir.

Tengo otros pero suenan menos adecuados.

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El impulso de recomendar

Dar consejos es algo que, como poco, me incomoda, cuando no lo detesto abiertamente, a pesar de las veces en que no me ha quedado otro remedio que tirar de experiencia o perspectiva para orientar a alguien en un determinado momento. Con esta habilidad mía para perderme en mi propia habitación, arrogarme la potestad de discernir lo que es beneficioso o necesario para el prójimo tendría delito. No soy madre, ni profesora, ni psicóloga, ni siquiera soy guardia urbano para poder indicar el camino correcto o la próxima salida (aunque me las apaño muy bien para organizar el caos, quizá algo de guardia urbano sí tengo).

Sí me gustan las recomendaciones, aunque parezca un contrasentido, sobre todo si son de doble dirección. Los sinónimos no son absolutos y entre “recomendar” y “aconsejar” hay matices de diferencia, por mucho que en el diccionario un verbo te lleve a otro. No hay más que deslizarse hacia los sustantivos para ir captando las distinciones. El consejo parece llevar implícita la intención de conducir o, al menos, condicionar. La recomendación no pretende tanto convencer como presentar, eso sí, a través del elogio. Ahí entro yo: lo de elogiar y presentar me pierde.

A veces, me dan arrebatos. Esto suena a confesión muy seria pero no lo es tanto: no son arrebatos graves. No me da por atizar mamporros ni por arrojarme por un puente al Manzanares (esto último, además, tendría bastantes dificultades). Más bien son ataques de entusiasmo arrollador o, al contrario, de profunda frustración (o decepción, según los casos). Y pobre de quien se acerque durante esos momentos, a veces incluso días. A lo que yo hago, mi madre lo llama «dar la turra hasta la extenuación».

Cuando algo me ha impactado, maravillado u horrorizado, me urge expresarlo sea como sea. En persona, por teléfono, por correo; en la mesa de una cafetería, en el pasillo de la oficina y hasta en la cama (sin sonrisillas, por favor). Compartirlo es una necesidad. Esa persona, ese libro, esa canción, esa obra de teatro, ese restaurante… Los demás deberían tener la oportunidad de disfrutar de esa sonrisa, esas palabras, esa melodía, esa magia, esa comida. O de no acabar a la gresca, desprevenidos, o con una crisis intestinal.

Todo esto es en confianza, claro está, con los límites que marca ese tipo de relación en la que el interlocutor puede sacarse un bozal del bolsillo sin el menor reparo por ambas partes. Fuera de ese círculo de suprema paciencia, intento contener el impulso y, salvo raras excepciones, lo consigo. De vez en cuando me descuelgo con algún comentario al otro lado de la barrera: a algún conocido incauto o en el mundo virtual. O lo escribo y acaba aquí. Dejar de leer no es tan brusco como hacerme callar.

Recomendar es un arte, en realidad, y no este loco afán por compartir que padezco. Para recomendar con acierto hay que saber ponerse en el lugar del otro, como al hacer un regalo, y en cierto modo es una especie de regalo el querer proporcionar un placer como el tuyo. Sin excesos ni alharacas, elegantemente (eso tengo que practicarlo).

Después, sea la recomendación impetuosa o comedida, llega ese momento de sentirte satisfecha… si has acertado, claro. Solo si has acertado.

Resultado del sorteo de herederas

Por fin ha llegado el momento de que las dos herederas que se sortean sean adjudicadas y entregadas en adopción. 


¡Y ya era hora!, diréis. Con toda la razón del mundo lo diréis. Después de tantos días de espera durante los cuales, como la desaprensiva que soy, he tenido a las participantes temblando de impaciencia. Oía el clamor de las quejas ante mi tardanza… aunque luego me di cuenta de que el clamor sonaba sospechosamente parecido a una multitud coreando “Thunderstruck” en lugar de mi nombre y salía de mi propia tele. Ya me extrañaba.  

Lo cierto es que habéis sido muy pacientes conmigo, así que paso a recordaros la lista de puntos y números para el sorteo, según había quedado:

- C.F. Durá: 2 puntos - números 1-2
- Agniezska: 3 puntos - números 3-4-5
- Saramaga: 2 puntos - números 6-7
- M. Mercé: 3 puntos - números 8-9-10
- Minea Halcombe: 1 punto - número 11

Y, seguidamente, a informaros de que los números ganadores han sido el 1 y el 8, es decir, C.F. Durá y M. Mercé (va de iniciales la cosa).
Ya solo queda ponernos en contacto para que, a no mucho tardar, 
podáis recibir los libros en vuestra casa.
Muchas gracias por vuestra participación y espero que os divirtáis con la lectura 
tanto como lo he hecho yo. 

Esto es nuevo aquí: voy a sortear herederas…

Pues sí, a pesar de que no frecuento sorteos y nunca los he organizado, hoy me lanzo a sortear dos ejemplares del libro “Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre”, de Belén Barroso (la divertidísima Loqueme, de Lo que me ahorro en psicoanálisis).



¿Y por qué ahora? La razón es sencilla: porque quiero que el Club de Lectura que organiza Planeta de Libros sea de lo más animado y divertido.

El club de lectura comienza el próximo 29, así que tenéis hasta entonces para apuntaros y comunicarlo en un comentario.

Si además lo compartís en Facebook o en Twitter, tendréis un punto adicional por cada uno.

El sorteo será a nivel nacional y se celebrará a partir del 1 de julio.


¿Os animáis?

De celebraciones, sorteos y otros asuntos pendientes.

Aunque eso de asuntos pendientes tiene un algo amenazador, como el cobro de una deuda, un asesinato por encargo o, lo que es peor, enfrentarse al titánico peso de las gestiones administrativas, se me han acumulado unos cuantos. Ya era hora de resolverlos.

Hace poco más de un mes, el blog CuEnTaLiBrOs cumplió tres años (¡felicidades otra vez!) y Marilú decidió celebrarlo organizando un sorteo de los que dejan patidifusa, con una decena de libros estupendos y un juego de mesa, Literatour. El sorteo en cuestión está a punto de cerrar el plazo (el día 30) pero, queridos rezagados como yo, ¡aún tenemos una miajina de tiempo para participar!


La verdad es que no suelo frecuentar sorteos pero, ay, he visto entre los títulos alguno que… ¡y ese juego de mesa! ¿No os tienta? Porque a mí sí. Por eso, al final, creo que me voy a animar. ¿Alguna oveja despistada más? ¿No? ¿Habéis oído eso de que los últimos serán los primeros? Espero poder ser yo.


Para celebraciones, la que se marcó el pasado viernes 17 la recién nacida editorial Argonautas en su presentación, de lo más animada. Aforo completo, no os digo más, y gente que se quedó fuera esperando a poder llegar a los postres, como quien dice. Se leyeron poemas y fragmentos de relatos de los autores, se vendieron libros hasta acabarse y todos salimos con nuestros ejemplares firmados. El buen humor marcó la noche. Entre los asistentes, la escritora Ana Bolox y el fotógrafo Javier Bedrina, para realizar un reportaje que podéis leer en la revista Moon Magazine. Incluso hubo un equipo de grabación que… bueno, esa es una historia que os contaré otro día.  
Si tenéis curiosidad, podéis ver las fotografías que los chicos de la editorial colgaron en Facebook.


Retomando la costumbre de abrir brecha a autores que se están dando a conocer, os traigo a Mamen Gargallo Guil y su novela “Encrucijadas”, una historia que mezcla amor, política y especulación, disponible en Amazon. Para conocer a Mamen podéis daros una vuelta por su blog 1ª persona femenino/singular.

Y desde la editorial independiente El último dodo, me hablan de la novela “Martín Zarza”, del joven escritor sevillano Miguel García, acompañada de muy buenos comentarios que encontraréis en Amazon y en la entrevista realizada por el programa La Libélula, de Radio 3.



No tengo más novedades… por el momento. Pero no os vayáis muy lejos. 
Mientras tanto, sigamos leyendo.


De barbechos, sorteos y sonrisas lobunas

Según la RAE, la locución “en barbecho” se define como «Dicho de una tierra labrantía: Que no está sembrada durante un tiempo para que descanse».


No soy hortelana, ni siquiera tengo buena mano con las plantas pero este juego de las letras es, en cierta manera, como cultivar un huerto o un jardín. Las palabras son semillas que van creciendo a lo largo de las páginas para acabar fructificando en cada historia o poema, enraizadas con fuerza en ese terreno abonado que es nuestra mente, convenientemente irrigada. Un riego inadecuado las puede secar, si es insuficiente, o ahogarlas y pudrirlas si se produce en exceso o de forma desordenada, y a veces la tierra pierde cualidades y precisa un descanso para poder recobrar la fuerza antes de la próxima siembra. Es entonces cuando se queda en barbecho.

Por suerte, este barbecho mental no se corresponde con el que guardan los campos de labranza y, en ocasiones, apenas con un día o unas horas se regenera el sustrato necesario. Otra cosa son las cosechas, para las que demasiado a menudo hay que armarse de paciencia y un sofá muy cómodo.

Este peregrino desvarío surge a propósito de una tendencia a la desconexión neuronal intermitente que vengo sufriendo últimamente, culpable de la actualización irregular de estos rincones virtuales, de una atención insuficiente (y falta de comentarios) a vuestros propios rincones y de otras interrupciones cotidianas que no vienen al caso. Por esta informalidad sobrevenida, os pido disculpas. Os aseguro que intento organizarme (me suena haberlo dicho antes) pero siempre parece quedar fuera de mis capacidades.

Cóctel invernal para entrar en calor

La nota dominante de este comienzo de año parece ser una combinación muy invernal: frío y gripe. La segunda, ya la he pasado; el primero va conmigo con frecuencia exasperante, pues soy friolera a rabiar. Pero para uno y otro hay una medicina que, si no los remedia, al menos ayuda a paliarlos o, al menos, entretenernos mientras duren: un libro. O varios libros, la dosis dependerá de la necesidad de cada uno.

Para entrar en calor con la lectura, este año me he animado a dos retos propuestos por sendos blogs porque son bastante fáciles de seguir (o eso espero, no vaya a despistarme como ya me ha pasado antes). El primero es Serendipia recomienda, que ya comenté en otra entrada y para el que, por fin, he decidido los tres títulos que leeré. El segundo, de Carmen y amig@s, anima a leer obras clásicas escritas por mujeres y, en una primera etapa (para este año), las que fueron publicadas entre 1678 y 1850.
Serendipia recomienda 2015


De la lista reunida al final de todas las recomendaciones, las tres seleccionadas son:
“Stoner”, de John Williams, de la lista de Trotalibros.  
“Niños en el tiempo”, de Ricardo Menéndez Salmón, de la lista de Rustis.
“El paso de la hélice”, de Santiago Pajares, de la lista de Marilú CuentaLibros.

Terminé por escoger estas porque hace tiempo que las tengo pendientes de leer, llorando polvo en los estantes, y este es el empujoncito final, pero no serán las únicas lecturas que coincidan con las recomendadas en el reto. Hay más libros, entre los mencionados, que están esperando turno desde hace más o menos tiempo. A medida que los vaya leyendo, los mencionaré también en la entrada correspondiente.
El reto de Carmen y amig@s 2015


No pensaba apuntarme a ningún otro reto para no sentir la respiración de los plazos en el cogote, pero al ver la selección de títulos de Carmen no me pude resistir a apuntarme a leer uno de ellos: “El castillo de Rackent”, de Maria Edgeworth. Es de los pocos que, de entre esta lista, no he leído todavía a pesar de estar en la estantería, entre “El vicario de Wakefield” de Oliver Goldsmith y una enorme edición de las novelas de Jane Austen en inglés. La obra es breve, así que espero no demorarme con ella.  

Reto "Serendipia recomienda" 2015.

Para este año me había propuesto tomarme la lectura (todo, en general) con más calma y no comprometerme en retos que no pudiera cumplir, pero tengo una deuda con Mónica que me produce una punzada en mi amor propio. Así que, al menos por el momento, este “Serendipia recomienda” es el único reto al que me apunto. Eso sí, lo hago con ilusión, segura de que disfrutaré con los libros que se recomienden y elija y esperando que mi selección de recomendados hagan disfrutar a alguien.
Después de varias dudas y consideraciones, he optado por proponer estos tres títulos:

* LOS SERES QUERIDOS de Evelyn Waugh. Ya sabéis que tengo especial querencia por la literatura británica y por el humor y la ironía, así que ésta es una recomendación bastante lógica viniendo de mi parte: una sátira social en la que los animales, a la hora de la muerte, se ven tratados igual que los humanos. Para quien aprecie el humor negro.

* NIEVE de Maxence Fermine. Una breve novela sobre la vida, la muerte y la poesía que hay en ambas, que evoca parajes japoneses a través de la relación entre un poeta que escribe haikus y un pintor ciego. Blanca y delicada como la nieve que le da título, para quien gusten de historias sencillas con un toque de lirismo.

* LA LOCA DE LA CASA de Rosa Montero. Un juego entre la literatura y la memoria que mezcla los recuerdos de la autora, su pasión por los libros, fantasía y realidad. Narrar, leer, soñar. Para quien ame la  literatura, sin más.



Los dos primeros están publicados por Anagrama y el último por Suma de Letras. Creo que todos están disponibles en edición de bolsillo (Quinteto, Compactos y Punto de Lectura), lo cual me ha hecho inclinarme por ellos. Por eso he dejado a un lado “Shirley”, de Charlotte Brontë, que de otro modo hubiera entrado en el saco sin duda alguna… pero ahí queda la sugerencia.




Cuando haya elegido las lecturas, las apuntaré aquí mismo e iré poniendo los enlaces a medida que vaya comentándolas. 

¡A divertirse!


De la lista final de todas las recomendaciones en Serendipia, las tres seleccionadas son:

“Stoner”, de John Williams, de la lista de Trotalibros.  
“Niños en el tiempo”, de Ricardo Menéndez Salmón, de la lista de Rustis.
“El paso de la hélice”, de Santiago Pajares, de la lista de Marilú CuentaLibros.

Terminé por escoger estas porque hace tiempo que las tengo pendientes de leer, llorando polvo en los estantes, y este es el empujoncito final, pero no serán las únicas lecturas que coincidan con las recomendadas en el reto. Hay más libros, entre los mencionados, que están esperando turno desde hace más o menos tiempo.

Leídos:
"Niños en el tiempo", de Ricardo Menéndez Salmón, en junio.
"El paso de la hélice", de Santiago Pajares, en octubre.
"Stoner", de John Williams, en diciembre.

Reincorporarse a la rutina... pero sin dejar de jugar

1. Vuelta al cole con los juguetes nuevos:

Ya han terminado las fiestas navideñas (confesaré que me alegro) y las vacaciones (no, de eso no me alegro), así que hay que armarse de paciencia y disciplina para retomar las buenas costumbres perdidas durante el descontrol de las últimas dos semanas. Y de sonrisas. Y también tenemos los regalos que los Reyes Magos, Papá Noel o quien pasara por nuestras casas nos han traído.

¿Qué tal se han portado por ahí? En casa no tenemos queja, la verdad, porque han sido más que generosos teniendo en cuenta lo bruja que soy a veces. Adivinos como son, han acertado incluso con lo que no esperaba ni por asomo. Y venían cargados de libros, por supuesto, que animarán mis largos trayectos diarios entre mi casa y la oficina. Píldoras de bienestar para sobrellevar el día a día.



2. Una propuesta para multiplicar lecturas.

Jugar y leer son dos de los grandes placeres de la vida, por eso me he sumado sin dudarlo a una propuesta con la que Carmen Forján, de Carm@n y amigos, ha empezado el año a través de un grupo en Facebook: el Tarro-Libro 2015.

Es bien fácil y muy enriquecedor, en más de un sentido: por cada libro que se vaya leyendo este año, se apunta el título en un papelito con el que envolver una moneda (en este caso, un euro) que se depositará en un recipiente preparado a tal efecto. Al final del año, tendremos tantas monedas como libros, envueltas en su correspondiente título. Sólo tendremos que abrirlas y, además de rememorar esas lecturas, nos encontraremos con unos ahorrillos para emplear ¡en nuevos libros, por supuesto!

No soy para nada hábil con las manos, pero me las he arreglado para habilitar una especie de urna de cristal (en realidad era una fiambrera, je, je) con fotos de mis estanterías y, voilà, ahí está mi tarro-libro:


De momento, ya he depositado en él un título con su correspondiente euro envuelto en él. Un seguro para acabar el próximo fin de año con una sonrisa de satisfacción libresca. 

3. Mi reto personal

Como comentaba el otro día, me rondaba la cabeza la idea de hacer una especie de vuelta al año en cincuenta y dos (o más) cuentos. Dicho y hecho: voy a ello. Aunque ya soy lectora habitual de relatos, regularé esta costumbre de forma que lea al menos uno por semana, a lo largo de las cincuenta y dos que tiene el año. Por supuesto, iré comentando mi viaje e intentaré transmitiros ese placer que es, para mí, degustar estos pequeños bocados. Espero que me acompañéis en este recorrido que preveo interesante.




¿Cómo vais a enfrentaros vosotros a la rutina?

Brindis: esto es lo que hay y ya iremos a por más.

Llegada esta época del año, además de las consabidas celebraciones llegan los balances, recuentos y listas que intentan concentrar  todo un año de forma más o menos resumida y, en cuanto empiezo a verlos, suelo tener la impresión de que algo importante se ha quedado olvidado en un rincón. Yo no sirvo para eso porque tengo una terrible tendencia a olvidar cosas por los rincones y hacerme un lío con las prioridades. Además, no sé por qué, siempre me siento atraída hacia lo que otros han dejado a un lado. Mente desordenada y corazón caótico.

Pero ya me estoy liando y apartando del tema. Un ciclo termina (aunque sea un ciclo artificial, forzado por la mano del hombre y su afán por controlar el tiempo) y cerramos el telón. ¿Qué he dejado ahí detrás? Buenas lecturas, desde luego, y otras no tan buenas. La satisfacción de haber encontrado muy gratas compañías en estos paisajes virtuales. Y ese sempiterno punto de decepción personal por no haber sido capaz de haber hecho más, de haber sido mejor.  Pero esto es lo que hay y brindo por ello: por lo que ha tenido de bueno.

Después vienen los propósitos: ese adoquinado de buenas intenciones en el que nos vamos dejando los dedos de los pies cada día, de camino a un horizonte movedizo. No me gustan las listas pero suelo acabar rodeada de ellas en mi eterna pelea por el orden (o contra él): tareas por hacer, objetos a comprar, libros que leer…  y objetivos sin cumplir. Puro masoquismo. Para este año, esa pequeña lista de propósitos coincide más o menos con mi carta a los Reyes Magos: tiempo (o al menos organización), confianza y paz mental. O sea, casi un milagro.

¿Retos palpables? Uy, en varios frentes, a nivel personal sobre todo pero esos no vienen al caso. En cuanto a lecturas se refiere, voy a tomármelo con calma. Quiero disfrutar sin sentir el aliento de los plazos en mi cuello. ¿Y si pierdo otra vez el hilo y no puedo cumplir con los compromisos adquiridos? Cuando me siento presionada, tengo una terrible tendencia a salir corriendo hacia ningún lugar en particular. Así, como cabe esperar, por lo general me pierdo. Una mujer perdida, esa soy yo…

Me dejaré enredar, lo estoy viendo venir. En cuanto regrese a la rutina y repase con calma todas esas tentaciones que pululan por ahí, acabaré por caer en alguna de las trampas. Me conozco como si llevara toda una vida conviviendo conmigo. Por lo pronto, el único desafío que tengo en mente ha salido del bolsillo de mis afectos y tiene como meta leer, al menos, un relato a la semana. Una especie de vuelta al año en cincuenta y dos (o más) cuentos o algo así. Ya lo iré contando si lo hago.

Entre tanto, a los retos y concursos en que he participado en el 2014 les agradezco algunos de los mejores momentos lectores del año:


Además, le doy las gracias a Ana Bolox por nominarme en su blog Detrás de un escrito al Liebster Award. Voy a recoger la capa caída y, de momento, me envolveré en ella para protegerme del frío de estos días. Mientras me rearmo, recojo el premio como es debido y seguiré las pautas que se establecen, a saber:

1.       Agradecer el premio a quien te lo concede.
2.       Responder a las 11 preguntas que te formula
3.       Nominar a otros 11 blogs de menos de 200 seguidores
4.       Avisarles de su nominación
5.       Formular 11 nuevas preguntas a tus nominados.

Jugamos con Mónica Serendipia: #MugsAndBooks Christmas Edition

Quien me conozca un poco sabe que me encanta jugar y festejar, así que a Mónica no le costó mucho hacerme participar en esta nueva convocatoria de su “Mugs And Books”, aprovechando la temporada navideña.

Obediente, busqué un par de tazas con motivos navideños y dos libros con la misma temática:



La taza, que en realidad suele estar en el trabajo llena de bolígrafos y lápices, está acompañada por mi queridísimo ejemplar de “Las cartas de Papá Noel” de J.R.R. Tolkien y la mitad de la decoración moderadamente navideña de mi casa. Sí, se ve una esquina de una silla de comedor. La fotografía y yo. Suerte que no se vea un codo del costalero o algo peor.  



Esta colección de calcetines, regalo de una buena amiga y compañera, también suele estar en el trabajo para mis tés. Aquí posa junto a un volumen de relatos de Stella Gibbons (ya sabéis que no me gustan nada los relatos ni Gibbons) y la otra mitad de mis adornos navideños: un juego de fuentecitas para dulces con fondo racinguista y abetitos rojos. Los pastelillos de frambuesa están ahí para sobornar, digo, para ambientar.

Tengo ganas de conseguir un momento tranquilo para darme un paseo por la galería de las demás fotos y comentar.

Besos a todos los participantes y mucha suerte en el juego. 

#Mugs&Books 2ª edición: me he animado.

Me gustan los colores del otoño, a pesar la caricia melancólica con que te roza la estación. Quizá para esquivar ese toque, he decidido animarme a la propuesta de Mónica-Serendipia pese a las escasas dotes fotográficas que me hacían reacia a ello. Pero es un juego, es divertido y, qué demonios, hay que jugar en esta vida.

La verdad, si no llega a ser por mi dosis de Rooibos de caramelo con la que me he sentado a descansar en mi sillón favorito, no hubiera participado. Pero fue ponerme mi individual de cáñamo teñido de negro, sacar el servicio de té… y mi mente tuvo un chispazo que me llevó veinte años atrás y a Mishima, mi primera incursión en la literatura oriental, que en aquel momento me fascinó. Recuerdo que “Música” se me adhirió a la piel como una ventosa. ¿Por qué no compartirlo?, pensé. Y aquí está, junto con dos compañeros de estantería, acompañando al té.




Al final le cogeré afición a esto de hacer fotos y todo… 

Día de libros y enredos

Felicidades, chin-chin, hoy ha sido el Día del Libro. Celebrado por todo lo alto. Comprar, regalar, recibir. Dedicar, que te dediquen. Leer, hoy es el día… y mañana, y pasado, y al otro. Para nosotros, pobres letraheridos que no sabemos vivir sin las palabras, cada amanecer despierta nuevo día del libro. Así que os felicito para los siguientes trescientos sesenta y cinco.

¿Qué ha tenido de especial el día de hoy para vosotros?

Para mí, después de una jornada intensa, lo más satisfactorio ha sido pasar por el parque junto al trabajo, de camino al metro, y liberar un libro para regalar una sonrisa a algún desconocido. Y digo satisfactorio porque, desde una esquina y tras un arbusto, vi a ese desconocido descubrir el libro, abrirlo, sonreír al ver la dedicatoria y sentarse a empezarlo. Emprendí la larga vuelta a casa contenta como una colegiala.



Esta sensación tan placentera se la debo a MientrasLeo, que tomó la iniciativa en Twitter hace un par de días lanzando esta propuesta al aire. No sé cuántos le habremos seguido la estela al final, porque nos hemos ido animando a medida que iba avanzando el día, pero estoy segura de que hemos disfrutado con ello.

¿Qué libro habéis regalado o recibido hoy?

Mi regalo al desconocido ha sido uno de mis tesoritos de Pratchett, este coescrito con el maravilloso Neil Gaiman: “Buenos presagios”, una aventura apocalíptica en la que ángeles y demonios tienen mucho que decir y, sobre todo, reír.



Pero también soy un poco egoísta, así que me he regalado a mí misma un par de bocaditos de lo más apetecibles: “Élisa” de Jacques Chauvire, que tras tentarme en la librería me aguijoneó fieramente desde el blog Carmen y amig@s, y “Una madre” de Alejandro Palomas, sí, porque me estaba quedando sin dedos de tanto comerme las uñas (sabéis que os odio: Ana Blasfuemia, Marilú Cuentalibros y Meg Cazaestrellas).  



Además, me han entregado un «vale por el libro “Una vida sin ti” de Jean Rhys», que está encargado pero no ha llegado todavía. Lo que cuenta es la intención: ya sabréis que Jean Rhys es un valor seguro para mí, así que estoy que doy palmas con las orejas.

Y ahora a disfrutar de lo que resta del día…

Actividades lectoras, lúdicas o deberes ineludibles. Prosaica como soy, termino mi día entre lavadoras por tender, el mundano placer del sofá en marital compañía y alguna visita virtual por las redes.

Ah, no quiero despedirme sin mencionar dos “cositas”:


¡Cien seguidores ya! Quién me lo iba a decir cuando empecé a juguetear, toda tímida e insegura, por estos lares. No me he despojado del todo de la inseguridad, ni siquiera de la timidez, aunque me siento cada vez más a gusto en este rincón que comparto. Así que procuraré no perder el paso, que es lento pero constante. Y, fruto de estos pasitos, abriré una nueva galería junto a la de puntos de lectura y autores… Sí, estoy de saldo, señores.  Lo doy todo y bien barato. 

Cadena de test

Eso de seguir cadenas nunca ha sido santo de mi devoción, pero últimamente no me reconozco. En parte, creo, es mi espíritu juguetón que anda algo revolucionado por alguna extraña razón (¿las hormonas, la edad, la primavera...?). También está la simpatía por quienes me van invitando a seguir el hilo. ¿Cómo puedo negarme cuando, además, son propuestas interesantes o, cuando menos, divertidas? Así que me he remangado con gusto para responder a Seri, de El borde de la realidad, el cuestionario que me plantea en esta "Cadena de Test". Allá va:

Reto "Finales Felices"

Mi número favorito es el 3. Quizá por eso he caído en el tercer reto para este año. Otro facilito, porque sólo hay que leer un libro: uno que te deje con la sonrisa, que tenga un final feliz. El reto lo propone Seri, del blog El borde de la realidad

Las bases son muy sencillas: proponer un libro con final feliz y, una vez terminada la lista de propuestas, escoger otro de los sugeridos para leer y reseñar en cualquier momento del año.

Mi propuesta va a ser "Picadilly Jim" de P.G. Wodehouse, novela esencialmente humorística para que la sonrisa no dependa únicamente del final. En estos tiempos necesitamos mucho buen humor. No es, quizá, de las mejores del autor, pero yo pasé un rato estupendo leyéndola y deseo lo mismo al futuro lector. 


31 de diciembre de 2014:

El libro elegido como lectura fue "El fantasma de Canterville" de Oscar Wilde, recomendado por María, y que comenté en las notas de cata de octubre.

Reto "Serendipia recomienda 2014"

Allá voy. Otro reto. Nuevo año y nuevas costumbres. Me he dejado llevar porque… porque… para qué voy a engañarme, soy una chica fácil y no puedo disimularlo. Lo que sea por descubrir lecturas estimulantes.
Este reto, lanzado por el blog Serendipia, consta de dos fases. La primera, que consiste en recomendar tres libros poco conocidos que nos hayan gustado muchísimo, me ha costado bastante porque en cada uno me entraba la duda de hasta qué punto es o no poco conocido y, en caso de serlo, si resultará difícil localizarlo.
Finalmente, me he decidido por los siguientes títulos:
Buenos días, medianoche de Jean Rhys. Por su capacidad para diseccionar los sentimientos sin resultar sentimental.
La soledad de las parejas de Dorothy Parker. Por la manera de pintar con ironía las relaciones personales.
En Nadar-Dos-Pájaros de Flann O’Brien. Por su maravilloso humor surrealista y ácido.
Son lecturas antiguas, muy antiguas algunas, pero no las he olvidado y por eso las recomiendo. 
A finales de enero vendrá la segunda fase: se publicará la relación final de títulos y veré a cuáles me enfrento, qué libros y autores conoceré este año. Me muero de ganas por saberlo.


31 de diciembre de 2014:

Había varios libros en la lista que me apetecían, algunos incluso estaban anteriormente en mi lista de pendientes, pero no sé cómo me las he arreglado para que este reto se me fuera de las manos. El único libro que he leído ha sido "La puerta" de Magda Szabó, este mes de diciembre, que estará comentado en las notas de cata todavía por publicar.

Lamento no haber cumplido como esperaba, Mónica. Gracias por tu paciencia.

Reto "Escritoras Únicas"

Debe de ser que la efervescencia propia de la época me ha azuzado el atrevimiento y, por vez primera, me he animado a apuntarme a un reto. La verdad es que es un reto sencillo, muy sencillo: se cumple con la lectura de un solo libro de una de las autoras que proponen las creadoras del reto, Ana Blasfuemia, Marilú Cuentalibros y Meg Cazaestrellas.

No tiene ningún mérito por mi parte participar porque, como leo habitualmente libros escritos por mujeres, muchas de las escritoras que proponen están en mis listas: la de escritoras que me gustan y no me canso de leer y la de escritoras que tengo pendientes y quiero leer. Servirá, además, para conocer a alguna más.



Este será mi primer propósito lector para el año que está al caer y, a medida que vaya leyendo y reseñando libros de estas autoras, los iré relacionando en esta entrada.

De la lista propuesta por Ana Blasfuemia he leído y comentado: 
- 'En tierras bajas' de Herta Müller, en las notas de cata de febrero

De la lista propuesta por Meg Cazaestrellas:
- 'Iluminación y fulgor nocturno' de Carson McCullers, en las notas de cata de marzo
- '¿Quién ha visto el viento?' de Carson McCullers, en las notas de cata de abril
- 'El corazón es un cazador solitario' de Carson McCullers, en las notas de cata de mayo
(Sí, tenéis razón, me he vuelto repetitiva)
- 'Al faro' de Virginia Woolf, en las notas de cata de junio

De la lista propuesta por Marilú Cuentalibros:
- 'Moderato cantabile' de Marguerite Duras en las notas de cata de julio.
- 'Jezabel" de Irène Némirovsky en  las notas de cata de julio y, además, le hinqué el diente a gusto.

Premio “Liebster Award”… a pares, ¡y van tres!

Al revisar el correo electrónico el domingo, después de tres días de estar casi desconectada, me encontré con una sorpresa, mejor dicho, dos: Marisa de Entre mil letras y Lady Aliena de Páginas y secretos me avisaban de que, en sendos comentarios en mi blog, me comunicaban dos nuevas nominaciones al Liebster Award. ¡Casi, casi hacen el papel de Mamá Noel!

Gracias, chicas. Sois estupendas. Lamento no haberos contestado antes, pero últimamente les faltan muchas horas a mis días.

Para seguir las normas que rigen esta cadena de premios, destinada a promocionar los blogs con menos de 100 seguidores, hay que:
- Dar las gracias al blog que te ha nominado y nombrarlo.
- Hacerte seguidor del mismo, si no lo eres ya.
- Responder a las 11 preguntas que te plantea.
- Conceder 11 nominaciones a otros 11 blogs.
- Informar a los 11 blogs de que les has nominado.
- Plantear 11 preguntas para que tus nominados respondan.

Así pues, responderé a las preguntas que me han planteado una y otra antes de continuar los deberes:

Combinando placeres: libros, cafés y copas

Cuántas veces nos hemos sentado en una cafetería a disfrutar del sabor de un café ­(o un té, o un refresco) y el placer de la lectura, a veces tan embebidos por el embrujo de las palabras que el calor se diluye en la taza antes de que terminemos de llevárnosla a los labios, el hielo se deshace en el vaso y agua su contenido. A veces, si estamos esperando a alguien, cuando esa persona llega nos rompe el momento de magia y nos hace desear que hubiera tardado un poquito más, lo justo para acabar una página, una escena, un capítulo. Y es que ese momento de relajación, sentada a una mesa con la bebida a un lado y el libro al otro, es uno de esos preciosos momentos de deleite con que la vida nos regala.

Para alegría de muchos, se están haciendo habituales los espacios que, aunando libros, cafés y copas, te ofrecen compartir esos deliciosos momentos, propuestas de lo más interesantes que te pueden hacer pasar horas de disfrute olvidándote del mundo que existe ahí fuera. En estos últimos días he conocido dos de ellos, de reciente andadura, que recomiendo visitar.   

El bibliobar TÍA TULA está en Galapagar (Madrid), en la plaza de la Iglesia, y supone un novedoso planteamiento para lo que se acostumbra en un pueblo de estas características. Los dueños, poseedores de una biblioteca personal bien provista, te dan la posibilidad de leer sus libros en sus mesas, acomodado en los confortables sofás que te hacen sentir en el salón de tu casa, mientras te tomas un café o un gin-tonic, o de llevártelos en préstamo a tu casa. Además, puedes participar en actividades culturales y lúdicas de las cuales te informan, si lo deseas, a través del boletín mensual que te envían por correo electrónico si lo solicitas. Puedes participar en tertulias de libros o jugar al mus, por ejemplo, según los días. Es un sitio de lo más agradable al que acudir a pasar la tarde y alternar por la noche o, los fines de semana, a la hora del aperitivo.

Situada en una de las zonas de ambiente más concurridas de Madrid, en la C/ La Palma, te encuentras la librería ATTICUS FINCH. Aparte de la zona de libros, el local dispone de una salita donde, a la vez que contiene exposiciones periódicas de pintura e ilustraciones, puedes sentarte a conversar y tomarte un té chai o una copa de vino en tanto decides cuáles de los libros que pueblan sus estanterías va a ser tu trofeo. Volúmenes maravillosos te tientan desde allí, pequeños tesoros de editoriales como Impedimenta o El Zorro Rojo, hermosamente ilustrados. Cuentacuentos, presentaciones, talleres y eventos culturales diversos tienen lugar bajo la coordinación de Eva, artífice de este proyecto. Un lugar lleno de encanto, lo mires como lo mires.


¿Nos encontraremos por allí, uno de estos días?

Premios LIEBSTER AWARD 2013.

En estos días me he llevado la sorpresa de la nominación, por parte del blog ¿Qué estás leyendo?, en los premios LIEBSTER AWARD que se concede entre blogs de creación reciente o pocos seguidores para contribuir a su difusión. Agradezco a su autora que se haya fijado en mi pequeña colección de impresiones lectoras. Es emocionante ver que hay gente dispuesta a seguir mis desvaríos en la red.
Las bases del premio LIEBSTER AWARD son:
- Dar las gracias al blog que te ha nominado y nombrarlo.
- Hacerte seguidor del mismo.
- Responder a las 11 preguntas que te plantea.
- Conceder 11 nominaciones a otros 11 blogs.
- Informar a los 11 blogs de que les has nominado.
- Plantear 11 preguntas para que tus nominados respondan.
Desordenada como soy, una vez cumplidos los dos primeros puntos (no por ese orden) voy a pasar al cuarto y enumerar
Mis nominados al Liebster Award:
  1. Evadirse leyendo
  2. Libros desde cualquier rincón
  3. Entre mis libros
  4. Pienso… luego escribo
  5. Susurros de bibliotecas
  6. Cuentos de Nelly
  7. Juguetes del viento
  8. Leyendo entre nubes
  9. El mar de letras
  10. Listas de libros
  11. Cuentos en mi desván


Que tendrán que contestar a las siguientes preguntas:
  • -          ¿Por qué lees?
  • -          Te quita las ganas de leer…
  • -          ¿Cuál es tu libro perfecto?
  • -          ¿Reconocerías que no puedes aguantar a alguna de las “vacas sagradas” de la literatura?
  • -          ¿Y te avergüenza alguna de las lecturas que te han gustado?
  • -          ¿Los libros tienen banda sonora?
  • -          Si fueras un libro, serías…
  • -          ¿Qué te empuja a escribir sobre los libros?
  • -          Para recomendar un libro, lo que más valoras…
  • -          ¿Qué te gustaría que escribieran sobre ti?
  • -          ¿Tienes alguna meta marcada para tu blog?



Y, por último, contestaré a las que ¿Qué estás leyendo? me ha planteado a mí:

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