Leer es un vicio solitario que se puede compartir.

jueves, 2 de mayo de 2013

Notas de cata de abril

Este mes ha sido predominantemente decimonónico, pues varios de los libros que he leído (o comenzado a leer, pues aún tengo uno a medias) estaban escritos o transcurrían en el siglo XIX. Por eso cuando finalizaba el mes decidí dar un salto hacia otras perspectivas completamente diferentes. Creo que han sido buenas elecciones.



ENTRE EXTRAÑOS. Jo Walton

La lectura de esta historia de fantasía, de iniciación y, sobre todo, de amor a los libros me ha tenido fascinada. En parte, porque me he sentido identificada con la protagonista en más de un momento  pero, además, me gusta cómo está escrito, la manera que tiene de contar y esconder y dejar apenas entrever, de narrar elusivamente, de llenar las palabras con sentimientos sin ser sentimental, de llenar de magia lo cotidiano y hacer cotidiana la magia... y por el retrato que hace de la protagonista y de los personajes a su alrededor, de ese grupo de biblioadictos al que me gustaría haber pertenecido. Me ha parecido brillante.



FALSA IDENTIDAD. Sarah Waters
Situada en la Inglaterra del s. XIX y llena de reminiscencias a Dickens y Collins, la novela crea una intriga a base de dobleces que la envuelven en ambigüedad de principio a fin. El juego de engaños de sus protagonistas atrapa la curiosidad, aunque a medida que evoluciona la trama se va retorciendo de forma algo excesiva hasta llegar a un clímax final algo decepcionante. Con todo, es una lectura entretenida para animar una fría tarde en invierno.  

LA DAMA DE LAS CAMELIAS. Alexandre Dumas (hijo)
He intentado recuperar las impresiones que me dejó la primera lectura, allá por los veinte años, pero no tengo más que vagos recuerdos de un romance imposible de sobras conocido y alguna lagrimita conmovida. Más viva que el libro es la imagen de una Greta Garbo, con una presencia espectacular bajo una cascada de rizos, transida de dolor. Es una historia de dramatismo palpitante, una muestra de los estragos de la pasión y el romanticismo desatado, pero también un retrato de una sociedad de doble moral y prejuicios fuertemente arraigados. Aquel Armard Duval de amor exaltado hoy lo he visto como un hombre enfebrecido por una obsesión casi malsana en su relación con la caprichosa Marguerite, con sus humillaciones y sus celos. ¿Amour fou o locura intransitable? Una historia de siempre y para siempre, en cualquier caso, que ha merecido la pena releer, aunque sea para encontrarse con el lado sórdido del romanticismo.

LA FERIA DE LAS VANIDADES. W. M. Thackeray
Magnífica comedia social ambientada en la época de la Regencia inglesa, repleta de críticas mordaces y excelentes retratos de caracteres. Desde mi modesto punto de vista, las cualidades satíricas del autor y la obra quedan un poco empañadas por la intención moralizante que queda como poso, pero es fácil olvidarlo en medio de las soberbias escenas en las que Thackeray se ceba en esa “feria de vanidades” que pone en evidencia, así como los retratos antitéticos de las inolvidables Becky Sharp y Amelia Sedley. Una obra realmente genial.

MARY BARTON. Elizabeth Gaskell
Primera novela de Gaskell, escrita con exquisita sensibilidad, que refleja los conflictos sociales del Manchester de mediados del s. XIX a través de las vivencias de una joven trabajadora y su padre sindicalista. El dramatismo de la situación queda tamizado por la pluma delicada de la autora, pero no esconde nada, ni siquiera un sutil sentido del humor aquí y allá, entretejidos con el desolador paisaje que dibuja. En el marco de una trama de amores y desamores, las escenas y los personajes resaltan con una viveza casi sensorial que te arrastra habilidosamente hasta el esperado final.

EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES. Karen Lord
Quizá para los amantes más puristas del género no sea una obra estrella de la ciencia ficción, pero a mí, que soy una sencilla aficionada a las buenas historias, sean del género que sean, me ha resultado una historia amena y fácil de leer. Recordando a algunas obras de Le Guin, Lord nos lleva a viajar por un mundo lejano del futuro espacial, en una pequeña odisea que servirá para dibujar diferentes comportamientos sociales y forzar la evolución personal de los personajes. Le falta profundidad, tal vez, pero lo compensa con un hábil manejo de la acción y una trama entretenida.

SNUFF. Terry Pratchett
No puedo resistirme a Pratchett, a hacerme con cada nueva novela suya y zampármela con tal ferocidad que parece que sea la primera. Es una compulsión como otra cualquiera. Podría esperarse que, después de treinta y nueve entregas de las locas aventuras transcurridas en el Mundodisco, la capacidad de Pratchett para la imaginación y la sátira esté agotada, pero en cada lectura se descubre algo nuevo. Y esa facilidad para homenajear e ironizar al mismo tiempo sigue enamorándome. En esta ocasión vuelve a sobre el tema del racismo, el clasismo y la hipocresía de las clases altas, centrándose en la resolución de un asesinato por parte de uno de sus personajes más carismáticos: Samuel Vimes. Además, se reserva un momento para hacer un guiño a Jane Austen y su Orgullo y prejuicio, que este año cumple dos siglos de existencia.

DOS HISTORIAS NADA DECENTES. Alan Bennett
Ya lo anunciaba el título: las historias de este libro no son decentes. Son de las que vuelven los convencionalismos del revés, hurgan en las heridas, despiertan una sonrisa socarrona y, cuando las has terminado, no sabes cómo calificar. Los personajes de estos dos relatos andan perdidos, fuera de lugar, sus soledades se tropiezan unas con otras o entre sí y hacen de la sexualidad un modo de comunicarse, o de distanciarse, o de alienarse un poco más.  

2 comentarios:

  1. Hay dos que no conocía. Me los apunto para futuras lecturas. :)
    Un besín!

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  2. Pues me alegra habértelos dado a conocer, lectora plus ;)

    Un besazo.

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