Leer es un vicio solitario que se puede compartir.

sábado, 27 de junio de 2015

Vuelta al año en 52 (o más) cuentos: Carson McCullers.

Jornada XXV: El peso de la infelicidad.

Al mirar fotografías de Carson McCullers tengo siempre la sensación del peso de su mirada, una mirada en la que, aun apareciendo sonriente, lleva consigo una carga de infelicidad. Quizá por eso en sus novelas y cuentos supo retratar tan bien la insatisfacción de las almas hambrientas y magulladas.

Sus personajes tienen también esa mirada famélica de amor, de reconocimiento, de algo que a veces ni ellos mismos saben qué es, y uno casi se contagia de su desamparo cuando los acompaña. Porque infelicidad no es lo mismo que tristeza sino, más bien, la incapacidad para ser feliz o para creer que se pudiera serlo. Una barrera que, a veces, pone nuestra propia conciencia. Una inercia contra la que cuesta luchar.

Muchos de los protagonistas de los cuentos de McCullers están en la edad en que el hambre parece imposible de saciar y manotean en medio de la desesperanza, o contra ella. Como la joven Constance, con sus pulmones enfermos y su inquieto corazón. Esta Constance que tiene algo de autobiográfica. Constance mirando al cielo e intentando respirar.


EL ALIENTO DEL CIELO. Carson McCullers

El cielo es en cierto modo una forma de la nada y, como todo lo que está vacío, es capaz de reflejar lo que nuestra mirada pone en él. Unos ojos, una expresión, una necesidad desesperada o, simplemente, el color del dolor. Y el dolor de Constance es de un azul intenso, nítido y de tacto desapasionado; como el cielo, como los ojos de su madre.

Leemos el sufrimiento de Constance en dos niveles paralelos: el físico que acusa su enfermedad y el interior, el que guarda en silencio; pero se entrelazan de una forma tan estrecha que no pueden separarse. Tan en su sitio cada línea y cada punto del trenzado. Tan revelador. Hay toda una historia sugerida que adivinar, y nos va dando las pistas para que la interpretemos.

El antagonismo aparente y el real, los actores y el atrezzo, cada pequeño detalle y comentario. Todo tiene su significado. Sencilla, sin amaneramientos. La emoción bien envuelta, latiendo fuerte por dentro.


Este cuento se recoge en la antología “¿Quién ha visto el viento?”, editada por Seix Barral en su colección de bolsillo Austral en 2013, con traducción de José Luis López Muñoz  y María Campuzano.

Y también en el volumen de la colección Formentor (2007), al que dio título, y además de sus cuentos reunía también sus novelas cortas. 

De la risa a la infelicidad y, ahora, ¿dónde haré la próxima parada?

5 comentarios:

  1. Muy triste, de verdad. Y las últimas palabras... Creo que tanta tristeza e incapacidad de ser feliz requieren su momento. Besos

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  2. Creo que este libro necesita de paz y fuerza para saborearlo como se merece. Después de leerte hoy, no puedo dejarlo de lado, pero necesito dejarlo aparcado para mejores momentos. Lo anoto. Abrazos.

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  3. La verdad es que después de tanto tiempo sin leer, no me apetece algo así. Primero acabo el que tengo pendiente y luego ya veré por dónde sigo. Tengo tanto...
    Besos.

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  4. Creo recordar que habías comentado este libro así en conjunto ¿no? McCullers y Djuna Barnes son dos autoras que tengo pendiente de releer. Conozco tan bien las sensaciones que transmite McCullers que estoy segura que no me va a resultar difícil adivinar...

    Un abrazo

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  5. Agniezska: A veces el estado de ánimo no acompaña a la lectura, no, y también hay veces en que tendemos a una especie de masoquismo y, cuando la tristeza nos acucia, caemos en lecturas oscuras... ¡para que nos entiendan, ay!

    Marisa: Merece la pena y no es tan deprimente como pudiera parecer... solo un poco. Es la mirada de McCullers, ¡pero lo cuenta tan bien!

    Lady Aliena: Si yo te contara... pilas y pilas de libros por leer y a veces ni sé por dónde empezar, y aun así la lista de "legibles" aumenta día a día. Qué vicio más grande.

    Ana Blasfuemia: Sí, lo comenté en su conjunto a propósito de vuestro reto de Escritoras Únicas :-)) McCullers es una de mis autoras de fondo de biblioteca, un valor seguro, y de tanto en tanto vuelvo a ella. Barnes... también la releí el pasado año. Algún día volveré a ponerme con "El bosque de la noche", porque hace lustros que lo leí y quizá debiera hacerlo con otros ojos.

    Gracias por vuestra visita. Besucos.

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