Leer es un vicio solitario que se puede compartir.

jueves, 9 de abril de 2015

Notas de cata de marzo.

Voy con retraso, lo sé, pero los vientos de marzo han sido agitados y ese fin de mes encabalgado con una Semana Santa de locura no me han dejado mucho margen para reposar este último cóctel de sabores que ha pasado por mis papilas lectoras. Superado el desorden de estos días, aquí traigo las impresiones de un marzo lleno de satisfacciones literarias y… bueno, sobre todo literarias.

ARACNE. LA MUERTE VIENE A CENAR. Ana Bolox.

Prosa cuidada, aire clásico en la narración y un sentido del humor sutil son las señas de estas dos novelas cortas cuyo nexo es el detective Carter, las primeras de una serie que promete buenos ratos. Carente de recovecos y efectos especiales, tiene ese toque de ligereza propio de la comedia británica que a mí me atrae sin remedio y sabe dotarse de la necesaria concisión para no rellenar páginas con detalles insustanciales que enmarañen la historia. Sólo están los personajes, esmerados: ese Charles Carter con un algo entrañable y la indomable Kate West, a quien me imagino desafiando al mismísimo Lord Peter Wimsey. Despertando una sonrisilla.

Para maridar con: quienes gusten de la novela policíaca a la usanza clásica.  

EL INVIERNO QUE TOMAMOS CARTAS EN EL ASUNTO. Ángeles Doñate.

Es esta una de esas novelas que se leen con placidez, con la comisura de la boca plegada a menudo. Contada con soltura bien medida, se vertebra a través de una cadena de cartas escritas para ayudar a la cartera de un pequeño pueblo que ve amenazado su servicio de Correos y te va llevando por las vidas de un puñado de gente variopinta y llena de buenas intenciones. Una historia amable, tan amable que llega a rozar la candidez y parece exageradamente optimista, empeñada en demostrar que la felicidad existe.   

Para maridar con: lectores sensibles que quieran ignorar el lado cínico de la vida.

OH, AMÉRICA. Marcella Olschki

Grande, libre y angustiosa; oh, América. Todo cabe de costa a costa, de frontera a frontera: la desdicha, la incertidumbre, la sonrisa y la esperanza. Extranjera en un país construido por extranjeros, Olschki vivió el sueño y la pesadilla americanos con toda la intensidad de la juventud sintiente. Esposa de guerra, frustrada y a ratos perdida pero siempre con el sentido del humor sobreviviendo a sus experiencias, porque esta es una obra autobiográfica. Escrita desde el recuerdo y sin embargo cercana, contada con la viveza de quien atesora el momento sin importar el dolor de la marca y el acertado equilibrio para huir del melodrama y la emoción fácil. Una pieza de las que se saborean en un solo bocado.

Para maridar con: paseantes de la memoria y de las letras sin estridencias.

LOS PAPELES DE PUTTERMESSER. Cynthia Ozick

Punto uno: Ruth Puttermesser es un personaje peculiar. Punto dos: Ruth Puttermesser se rodea de otros personajes peculiares. Punto tres: en consecuencia, Ruth Puttermesser tiene una vida bastante peculiar. Pero esto es quedarse en la superficie de las cosas y nada más lejos de esta novela que la superficialidad. Con una estructura heredera de la novela clásica y la picaresca, la escenografía se desliza desde la irrealidad a la crítica más ácida de la sociedad judía y neoyorquina de las últimas décadas. Se viste de absurdo para mostrar lo absurdos que somos y nos trae un juego de cajas anidadas que ir abriendo poco a poco, sorprendiéndonos en cada una, porque guardan más de lo que aparentan.

Para maridar con: quienes disfrutan con los juegos literarios y el sarcasmo.

BATALLAS DE AMOR. Grace Paley

Hombres, mujeres y esa línea que los une y los separa. No, no exactamente el amor sino todo lo que contiene una relación, lo que guarda y oculta, lo que muestra sin pudor o a duras penas. Esa diferencia que lleva consigo una sombra de rivalidad. La emoción que une, el orgullo que separa. Atracción, deseo, turbación, aversión. Los muchos vértices que contiene una pareja. Acerada como el filo del cuchillo de cocina, amarga como la lágrima que provoca la cebolla y al mismo tiempo divertida, de un modo algo feroz. Así es la escritura que Paley despliega en este volumen de cuentos de un realismo cínico y lleno de aristas. De esos que empiezan tocándote y luego se quedan.
Para maridar con: amantes del relato y partícipes de la realidad.

PERILLÁN. Terry Pratchett

Estaba en mis estanterías desde que se publicó, porque nunca he podido resistirme a Pratchett, y sin embargo no me había puesto con él todavía. Relegado por las lecturas acumuladas, esperaba con paciencia. Su turno llegó de repente y con tristes formas, porque la casualidad quiso que terminara un libro el mismo día en que murió Sir Terry, así que mi pequeño gesto de rendida despedida fue entregarme a él una vez más.

Aquí, el Mundodisco ha quedado a un lado y el escenario es un Londres real, aunque no actual, el Londres decimonónico de Dickens y la reina Victoria. Y como protagonista un pícaro, un joven perillán envuelto en una aventura inesperada. Si alguien dudaba de la habilidad de Pratchett para la recreación de ambientes, para la crítica ácida, para el retrato de personajes inolvidables, no tiene más que entrar en estas páginas para encontrarla, además de una buena documentación histórica y la hilatura de personajes reales e imaginarios. Por no hablar de su poder para la sonrisa, esa que en ningún momento nos ha querido sustraer.


Para maridar con: los fieles a sus letras, al humor, a las intrigas y a los buenos ratos. 

7 comentarios:

  1. Como siempre, me llevo de tu blog unas recomendaciones maravillosas. Ahora hay que buscar el tiempo para leerlo todo, jaja.
    besos

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  2. Que sorpresa West and Carter, ¿eh? Yo no conocía a Ana antes de leer sus novelas y me he quedado asombrada.
    Por cierto, no me he estrenado todavía con Pratchett, ¿qué me recomendarías para empezar?
    Bss

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  3. Una cata, qué rica... Los dos primeros de momento me los salto.... A ver, a Olschki la tengo en casa, así que habrá que darse ese paseo no estridente algún día. De Ozick tenía otro en el punto de mira, pero sarcasmo y juego literario es una combinación que no puedo pasar por alto. De Paley, claro, me lo llevo ¡aristas a mí! Pratchett... te acompaño en el sentimiento... (me acordé mucho de ti).

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  4. ¡Qué tentaciones! Me gustan unos cuantos... Besos.

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  5. Coincido contigo en el de Ana, que también me gustó mucho.
    A Olschki quiero leerla pronto (aunque tengo otro libro por casa) y lo mismo me pasa con Ozick. A ver cuándo les hago hueco.

    ¡Besotes!

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  6. El de Ana Bolox me llama mucho, le tengo el ojo echado. Un besote!

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  7. Es terrible encontrar recomendaciones que nos pican la curiosidad y aumentan esa lista interminable de lecturas apetecibles, Agniezska. Yo sufro mucho, de verdad :-))

    Una sorpresa muy agradable, Mónica, me apunto para el siguiente. De Pratchett, siempre recomiendo "Dioses menores", que es una sátira de la religión de lo más mordaz. Y luego todos los demás y, cuando digo todos, es TODOS, ja, ja.

    Te vas a los platos fuertes, Ana, y no esperaba menos. De Ozick tengo pendiente "Cuerpos extraños", que me tienta mucho y más después de haber leído este. Y sus cuentos completos, pero el bolsillo me duele últimamente. Paley es mucha Paley.

    Tentaciones para pecar... y disfrutar, Emma, no te cortes y peca.

    Si el que tienes de Olschki es "Una postal de 1939", Ginger, bravo. Una pequeña maravilla. Ataca y no te arrepentirás. Ozick me ha abierto el apetito de sus letras.

    Pruébalo, Meg, ya verás que rico ;-P


    Gracias por la visita y besucos.

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